Abogado; Claves para determinar un buen abogado

Actualmente existe una amplia oferta de abogados, que nos impide saber si estos son buenos o malos profesionales. En este artículo daremos algunas claves para determinar cual es un buen abogado y cual no.

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1. Un abogado tiene una buena relación con su cliente.

Es esencial para todo abogado tener una buena relación con su cliente. Aquello implica tener una comunicación fluida y transparente con entre ambos. En ese sentido, es deber de los abogados informar a su cliente respecto del avance del procedimiento, como así mismo de los pormenores que en él aparezcan.

Si dicha relación se quiebra, es esencial que los abogados finalicen su representación. Al hacerlo deben informar del estado en el cual se encuentra la gestión, como así mismo los gastos en los cuales incurrió.

2. Un buen abogado debe tener un criterio de prevención.

Antes de asesorar a algún cliente es necesario que el profesional realice un análisis exhaustivo del caso a tratar. Dicho análisis permite determinar si existen o no probabilidades de tener éxito. Si no existen, los abogados deben determinar cual es el camino a seguir según su juicio profesional.

En ese sentido, resulta del todo desaconsejable aquél abogado que acepta un encargo jurídico sin realizar un análisis del asunto consultado. Por ello no es recomendable exigirle al profesional una respuesta inmediata (especialmente sobre honorarios), sin haber tenido una entrevista previa. En dicho momento se deben poner a disposición del profesional todos los antecedentes del caso en cuestión, para tener una respuesta satisfactoria del asunto.

3. Un abogado nunca aseverará el éxito de la gestión.

Sin perjuicio de que el abogado tenga en mente cuales serán las probabilidades o no de éxito de dicha gestión, nunca debe aseverar el éxito de ésta. La profesión de abogado en general depende de la actuación de terceros, respecto de lo cual el profesional no tiene un control de la situación.

4. Un abogado correcto convendrá sus honorarios al inicio de la relación, y nunca exigirá más de dichos honorarios.

Un buen profesional convendrá al inicio de la relación laboral los honorarios que solicitará. Detallará además aquellos gastos procesales en los cuales incurrirá para que el cliente conozca los gastos que debe solventar.

En ese sentido, se aleja de lo que debe ser considerado un buen abogado, aquél profesional que exija montos injustificados a pretexto de gestiones no pactadas o inexistentes. Aquello implica aprovecharse de su posición respecto de a su cliente.

5. Un abogado observa las instrucciones del cliente.

Una vez que se genera el compromiso entre  cliente y abogado, es esencial que éste último observe las instrucciones del cliente. Esto ocurrirá siempre y cuando dichas instrucciones no sean contrarias a los intereses del cliente, como a su ética profesional.

6. Un buen abogado no es el que gana todo los juicios.

Existen procedimientos que por su naturaleza son imposibles de “ganar”. En ese sentido, un buen profesional no será el que gane todos los juicios, sino aquel que de una respuesta satisfactoria al cliente respecto del asunto en cuestión. En ese sentido se hace carne el adagio jurídico que señala “más vale un mal acuerdo que un buen juicio”.

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